martes, 19 de febrero de 2013
Mensajes (1)
—Pues yo bien, estoy bien, en este momento de mi vida estoy justo donde y como quiero estar, lo pensaba hoy en el bus de vuelta a casa. No sé si es que tengo una iluminación zen o es verdad, pero se siente bonito. Sólo me falta que me llamasen para trabajar los fines de semana, alguna capullada que no funciona, poco más. Si estar bien no es sentirse bien, que me diga Dios qué es.
viernes, 8 de febrero de 2013
jueves, 7 de febrero de 2013
Hoy he sabido que David Foster Wallace nació en Ithaca, del condado de Thompkins, en Nueva York, pero fue hace años cuando descubrí que existía una patria duplicada de Ulises en Estados Unidos. Una vez —no fueron ni dos, ni tres— tuve un novio que, a su vez, tenía una frase que aparecía junto al recordatorio de la alarma del móvil: Llegarás a Ítaca. Como si cada día fuese una batalla, un viaje hacia un lugar que había perdido pero que seguía existiendo y por el que merecía la pena cada esfuerzo, cada avance, cada despertar. Un buen lugar. Me parecía algo muy bonito.
Me pregunto si habrá olvidado tal actitud de constancia ante viento y marea. Nadie deberíamos olvidarlo una vez que reparamos en ello, el significado de que hemos de vivir cada día con el entusiasmo de que hay un cometido, hay un objetivo, de que se vive por algo.
Me pregunto si habrá olvidado tal actitud de constancia ante viento y marea. Nadie deberíamos olvidarlo una vez que reparamos en ello, el significado de que hemos de vivir cada día con el entusiasmo de que hay un cometido, hay un objetivo, de que se vive por algo.
sábado, 12 de enero de 2013
domingo, 6 de enero de 2013
sábado, 29 de diciembre de 2012
Como último recurso, en posesión divina de reconocer un dios más alto que nosotros mismos, surgió la orden de partir en dos el mar para seguir avanzando. Me abrí el pecho y te mostré mi corazón, palpitante y vulnerable como un pez fuera del agua.
Pasaste de largo.
Igual hubiera sido preferible que abriera otra cosa.
Pasaste de largo.
Igual hubiera sido preferible que abriera otra cosa.
viernes, 14 de diciembre de 2012
Soy feliz. Sí, sí, lo soy, y lo sé, es efímero y sujeto a variables, pero ¿acaso no lo es todo? Hoy lo soy, el presente es todo lo que vale. Otros tipos futuros de ahora que no están presentes no me importan. Hoy me siento feliz, y quiero que quede constancia: soy F E L I Z mientras escribo estás líneas. Soy esto. Al igual que la felicidad, también soy efímera.
sábado, 8 de diciembre de 2012
El jaleo que se forma cuando no sabes expresar algo igual te indica que no hace falta ni decirlo, que no estás ordenando nada, que estás construyendo complejos turísticos para que vivan pensamientos alemanes y arrasen los mongoles, que traen también a sus primos los mongolos. Todo es sencillo y lo complicamos, coges aire y te pones en acción y te das cuenta. Bendita acción.
martes, 27 de noviembre de 2012
lunes, 19 de noviembre de 2012
jueves, 15 de noviembre de 2012
Vida en los no-lugares
Son las seis de la tarde, el autobús va rumbo al centro estampado de publicidad de Nutella. En los asientos del fondo un señor con abrigo elegante lee un libro, frente a él una madre y una niña lo miran silenciosas. Detrás viaja un chico con mirada perdida en el tráfico del otro lado del cristal, a su lado un chico más joven habla colocado y se ríe solo. A la derecha una amiga viaja sentada al lado de una señora de abrigo beige, y yo voy sentada frente a ellas hablándoles de Marc Augé.
Y es encantadora la imprevisible forma de acontecer de los fenómenos, coincidir o congeniar una vez y nunca más con desconocidos. Madrid cambia, te recibe y te expulsa continuamente si tú lo haces contigo; la ciudad reacciona como un ente vivo a tus ganas y tu curiosidad por estar ahí. La circunstancia que transmites es la circunstancia que recibes, invocas tu cotidianidad. Cambiemos nuestra cotidianidad.
REINVENTÉMONOS.
Rehabitemos los no-lugares cada día.
Cada camino puede ser varias historias. Podemos coincidir y puedo contarte sobre Marc Augé, puedes contarme sobre Oklahoma o niños que gritan en restaurantes los domingos, y yo puedo decir, entonces tú dirás, despedirnos al bajar y no volvernos a ver más.
Y es encantadora la imprevisible forma de acontecer de los fenómenos, coincidir o congeniar una vez y nunca más con desconocidos. Madrid cambia, te recibe y te expulsa continuamente si tú lo haces contigo; la ciudad reacciona como un ente vivo a tus ganas y tu curiosidad por estar ahí. La circunstancia que transmites es la circunstancia que recibes, invocas tu cotidianidad. Cambiemos nuestra cotidianidad.
REINVENTÉMONOS.
Rehabitemos los no-lugares cada día.
Cada camino puede ser varias historias. Podemos coincidir y puedo contarte sobre Marc Augé, puedes contarme sobre Oklahoma o niños que gritan en restaurantes los domingos, y yo puedo decir, entonces tú dirás, despedirnos al bajar y no volvernos a ver más.
domingo, 11 de noviembre de 2012
Exiliados hacia la ciudad
05:45. El tren llega de noche. Todos viajan durmiendo. M y yo subimos sin que nadie se despierte. Encontramos asientos de dos donde entrar en calor y nos arreglamos el pelo en el cristal de la ventana, somos un reflejo de insomnes sobre la oscuridad de los campos. Nos preparamos también para dormir. Avanzamos hacia la capital como hacia el exilio, con los ojos cerrados.
jueves, 8 de noviembre de 2012
martes, 6 de noviembre de 2012
Llevo un rato bebiendo agua a sorbos pequeños, mirando el vaso por dentro muy largamente. Ya ha caído la tarde, me he quedado a oscuras en la habitación y sólo ilumina la pantalla del ordenador. Si levanto el vaso la luz se refleja por dentro, su forma octogonal hace que haya laterales que parezcan un espejo. El agua tiene burbujas, también reflejan la luz. Si bebo, a través del fondo sólo se ve la oscuridad de la habitación, sin embargo las burbujas brillan y
parece que te asomes a un mundo,
a un cielo con estrellas.
parece que te asomes a un mundo,
a un cielo con estrellas.
jueves, 1 de noviembre de 2012
fireworks in your heart
No hay clave más directa a la felicidad que ser propenso a la alegría. De hecho, quizá la felicidad no sea otra cosa que eso.
Se presenta como destellos,
bengalas chispeantes,
fireworks in your heart,
explosions in the sky?
Los flashes que iluminan el camino durante un segundo y te dejan ver la cara del dios, te pierdes en la desgracia pero te reconoces en la dicha, en ese máximo. Momento álgido, posterior bajada, estás de nuevo a oscuras pero la luz ha dibujado en tus ojos el motivo de la vida.
Lo feliz de un acontecimiento es cómo encajas lo que te ocurre, y no lo que ocurre. Armonía entre las personas, los cuerpos, los objetos, las ideas, la vida.
Se presenta como destellos,
bengalas chispeantes,
fireworks in your heart,
explosions in the sky?
Los flashes que iluminan el camino durante un segundo y te dejan ver la cara del dios, te pierdes en la desgracia pero te reconoces en la dicha, en ese máximo. Momento álgido, posterior bajada, estás de nuevo a oscuras pero la luz ha dibujado en tus ojos el motivo de la vida.
Lo feliz de un acontecimiento es cómo encajas lo que te ocurre, y no lo que ocurre. Armonía entre las personas, los cuerpos, los objetos, las ideas, la vida.
miércoles, 31 de octubre de 2012
La noche eterna y las islas de luz
«En los idiomas europeos la palabra noche está formada por la letra N más el número ocho en la respectiva lengua. En esta fórmula N representa el símbolo matemático de un conjunto de números naturales que por definición no son finitos (1,2,3,4…); y el ocho recostado es el símbolo infinito desde la antigüedad. Es así como se conforman noite (n + oito), night (n + eight), nacht (n + acht), nuit (n + huit), etc.
La noche se vuelve así un elemento del lenguaje, un concepto que representa lo interminable, lo inabarcable, lo que se expande infinitamente. Más allá de lo que se puede decir, desde lo matemático hasta lo místico.
La noche se perfila como el vacío de imagen, como lo irrepresentable. Así es como todo lo que surge en el centro se vuelve teatral, pues es representación, puesta en escena, dibujada contra el fondo abismal de lo inabarcable».
Ojalá que alguien más que Death Cab for Cutie nos cante que nos seguirá en la oscuridad insondable.
Ojalá quien se asome al abismo solo para que le devolvamos la mirada.
Viajar al fin de la noche y que haya alguien esperando: esperándote. De pronto una isla de luz, un faro de gracia, en la nada —el abismo, ese todo— una gasolinera en el mejor puto momento en que la necesitas. De repente la chispa que te arranca a la vida, arder, sentir la punzada perdida. Perdida y encontrada. De repente resulta que la VIDA.
Ojalá todo eso sin entonar la balada del perro miserable que aulla solo en la noche, allá afuera, muy lejos, sin estrellas.
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