jueves, 15 de noviembre de 2012

Vida en los no-lugares

Son las seis de la tarde, el autobús va rumbo al centro estampado de publicidad de Nutella. En los asientos del fondo un señor con abrigo elegante lee un libro, frente a él una madre y una niña lo miran silenciosas. Detrás viaja un chico con mirada perdida en el tráfico del otro lado del cristal, a su lado un chico más joven habla colocado y se ríe solo. A la derecha una amiga viaja sentada al lado de una señora de abrigo beige, y yo voy sentada frente a ellas hablándoles de Marc Augé.

Y es encantadora la imprevisible forma de acontecer de los fenómenos, coincidir o congeniar una vez y nunca más con desconocidos. Madrid cambia, te recibe y te expulsa continuamente si tú lo haces contigo; la ciudad reacciona como un ente vivo a tus ganas y tu curiosidad por estar ahí. La circunstancia que transmites es la circunstancia que recibes, invocas tu cotidianidad. Cambiemos nuestra cotidianidad. 

REINVENTÉMONOS.

Rehabitemos los no-lugares cada día.

Cada camino puede ser varias historias. Podemos coincidir y puedo contarte sobre Marc Augé, puedes contarme sobre Oklahoma o niños que gritan en restaurantes los domingos, y yo puedo decir, entonces tú dirás, despedirnos al bajar y no volvernos a ver más.

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