Hay que ser un poco tragabolas.
Hay que tener hambre de hipopótamo.
Hay que
martes, 27 de noviembre de 2012
lunes, 19 de noviembre de 2012
jueves, 15 de noviembre de 2012
Vida en los no-lugares
Son las seis de la tarde, el autobús va rumbo al centro estampado de publicidad de Nutella. En los asientos del fondo un señor con abrigo elegante lee un libro, frente a él una madre y una niña lo miran silenciosas. Detrás viaja un chico con mirada perdida en el tráfico del otro lado del cristal, a su lado un chico más joven habla colocado y se ríe solo. A la derecha una amiga viaja sentada al lado de una señora de abrigo beige, y yo voy sentada frente a ellas hablándoles de Marc Augé.
Y es encantadora la imprevisible forma de acontecer de los fenómenos, coincidir o congeniar una vez y nunca más con desconocidos. Madrid cambia, te recibe y te expulsa continuamente si tú lo haces contigo; la ciudad reacciona como un ente vivo a tus ganas y tu curiosidad por estar ahí. La circunstancia que transmites es la circunstancia que recibes, invocas tu cotidianidad. Cambiemos nuestra cotidianidad.
REINVENTÉMONOS.
Rehabitemos los no-lugares cada día.
Cada camino puede ser varias historias. Podemos coincidir y puedo contarte sobre Marc Augé, puedes contarme sobre Oklahoma o niños que gritan en restaurantes los domingos, y yo puedo decir, entonces tú dirás, despedirnos al bajar y no volvernos a ver más.
Y es encantadora la imprevisible forma de acontecer de los fenómenos, coincidir o congeniar una vez y nunca más con desconocidos. Madrid cambia, te recibe y te expulsa continuamente si tú lo haces contigo; la ciudad reacciona como un ente vivo a tus ganas y tu curiosidad por estar ahí. La circunstancia que transmites es la circunstancia que recibes, invocas tu cotidianidad. Cambiemos nuestra cotidianidad.
REINVENTÉMONOS.
Rehabitemos los no-lugares cada día.
Cada camino puede ser varias historias. Podemos coincidir y puedo contarte sobre Marc Augé, puedes contarme sobre Oklahoma o niños que gritan en restaurantes los domingos, y yo puedo decir, entonces tú dirás, despedirnos al bajar y no volvernos a ver más.
domingo, 11 de noviembre de 2012
Exiliados hacia la ciudad
05:45. El tren llega de noche. Todos viajan durmiendo. M y yo subimos sin que nadie se despierte. Encontramos asientos de dos donde entrar en calor y nos arreglamos el pelo en el cristal de la ventana, somos un reflejo de insomnes sobre la oscuridad de los campos. Nos preparamos también para dormir. Avanzamos hacia la capital como hacia el exilio, con los ojos cerrados.
jueves, 8 de noviembre de 2012
martes, 6 de noviembre de 2012
Llevo un rato bebiendo agua a sorbos pequeños, mirando el vaso por dentro muy largamente. Ya ha caído la tarde, me he quedado a oscuras en la habitación y sólo ilumina la pantalla del ordenador. Si levanto el vaso la luz se refleja por dentro, su forma octogonal hace que haya laterales que parezcan un espejo. El agua tiene burbujas, también reflejan la luz. Si bebo, a través del fondo sólo se ve la oscuridad de la habitación, sin embargo las burbujas brillan y
parece que te asomes a un mundo,
a un cielo con estrellas.
parece que te asomes a un mundo,
a un cielo con estrellas.
jueves, 1 de noviembre de 2012
fireworks in your heart
No hay clave más directa a la felicidad que ser propenso a la alegría. De hecho, quizá la felicidad no sea otra cosa que eso.
Se presenta como destellos,
bengalas chispeantes,
fireworks in your heart,
explosions in the sky?
Los flashes que iluminan el camino durante un segundo y te dejan ver la cara del dios, te pierdes en la desgracia pero te reconoces en la dicha, en ese máximo. Momento álgido, posterior bajada, estás de nuevo a oscuras pero la luz ha dibujado en tus ojos el motivo de la vida.
Lo feliz de un acontecimiento es cómo encajas lo que te ocurre, y no lo que ocurre. Armonía entre las personas, los cuerpos, los objetos, las ideas, la vida.
Se presenta como destellos,
bengalas chispeantes,
fireworks in your heart,
explosions in the sky?
Los flashes que iluminan el camino durante un segundo y te dejan ver la cara del dios, te pierdes en la desgracia pero te reconoces en la dicha, en ese máximo. Momento álgido, posterior bajada, estás de nuevo a oscuras pero la luz ha dibujado en tus ojos el motivo de la vida.
Lo feliz de un acontecimiento es cómo encajas lo que te ocurre, y no lo que ocurre. Armonía entre las personas, los cuerpos, los objetos, las ideas, la vida.
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