05:45. El tren llega de noche. Todos viajan durmiendo. M y yo subimos sin que nadie se despierte. Encontramos asientos de dos donde entrar en calor y nos arreglamos el pelo en el cristal de la ventana, somos un reflejo de insomnes sobre la oscuridad de los campos. Nos preparamos también para dormir. Avanzamos hacia la capital como hacia el exilio, con los ojos cerrados.
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