Como último recurso, en posesión divina de reconocer un dios más alto que nosotros mismos, surgió la orden de partir en dos el mar para seguir avanzando. Me abrí el pecho y te mostré mi corazón, palpitante y vulnerable como un pez fuera del agua.
Pasaste de largo.
Igual hubiera sido preferible que abriera otra cosa.
sábado, 29 de diciembre de 2012
viernes, 14 de diciembre de 2012
Soy feliz. Sí, sí, lo soy, y lo sé, es efímero y sujeto a variables, pero ¿acaso no lo es todo? Hoy lo soy, el presente es todo lo que vale. Otros tipos futuros de ahora que no están presentes no me importan. Hoy me siento feliz, y quiero que quede constancia: soy F E L I Z mientras escribo estás líneas. Soy esto. Al igual que la felicidad, también soy efímera.
sábado, 8 de diciembre de 2012
El jaleo que se forma cuando no sabes expresar algo igual te indica que no hace falta ni decirlo, que no estás ordenando nada, que estás construyendo complejos turísticos para que vivan pensamientos alemanes y arrasen los mongoles, que traen también a sus primos los mongolos. Todo es sencillo y lo complicamos, coges aire y te pones en acción y te das cuenta. Bendita acción.
martes, 27 de noviembre de 2012
lunes, 19 de noviembre de 2012
jueves, 15 de noviembre de 2012
Vida en los no-lugares
Son las seis de la tarde, el autobús va rumbo al centro estampado de publicidad de Nutella. En los asientos del fondo un señor con abrigo elegante lee un libro, frente a él una madre y una niña lo miran silenciosas. Detrás viaja un chico con mirada perdida en el tráfico del otro lado del cristal, a su lado un chico más joven habla colocado y se ríe solo. A la derecha una amiga viaja sentada al lado de una señora de abrigo beige, y yo voy sentada frente a ellas hablándoles de Marc Augé.
Y es encantadora la imprevisible forma de acontecer de los fenómenos, coincidir o congeniar una vez y nunca más con desconocidos. Madrid cambia, te recibe y te expulsa continuamente si tú lo haces contigo; la ciudad reacciona como un ente vivo a tus ganas y tu curiosidad por estar ahí. La circunstancia que transmites es la circunstancia que recibes, invocas tu cotidianidad. Cambiemos nuestra cotidianidad.
REINVENTÉMONOS.
Rehabitemos los no-lugares cada día.
Cada camino puede ser varias historias. Podemos coincidir y puedo contarte sobre Marc Augé, puedes contarme sobre Oklahoma o niños que gritan en restaurantes los domingos, y yo puedo decir, entonces tú dirás, despedirnos al bajar y no volvernos a ver más.
Y es encantadora la imprevisible forma de acontecer de los fenómenos, coincidir o congeniar una vez y nunca más con desconocidos. Madrid cambia, te recibe y te expulsa continuamente si tú lo haces contigo; la ciudad reacciona como un ente vivo a tus ganas y tu curiosidad por estar ahí. La circunstancia que transmites es la circunstancia que recibes, invocas tu cotidianidad. Cambiemos nuestra cotidianidad.
REINVENTÉMONOS.
Rehabitemos los no-lugares cada día.
Cada camino puede ser varias historias. Podemos coincidir y puedo contarte sobre Marc Augé, puedes contarme sobre Oklahoma o niños que gritan en restaurantes los domingos, y yo puedo decir, entonces tú dirás, despedirnos al bajar y no volvernos a ver más.
domingo, 11 de noviembre de 2012
Exiliados hacia la ciudad
05:45. El tren llega de noche. Todos viajan durmiendo. M y yo subimos sin que nadie se despierte. Encontramos asientos de dos donde entrar en calor y nos arreglamos el pelo en el cristal de la ventana, somos un reflejo de insomnes sobre la oscuridad de los campos. Nos preparamos también para dormir. Avanzamos hacia la capital como hacia el exilio, con los ojos cerrados.
jueves, 8 de noviembre de 2012
martes, 6 de noviembre de 2012
Llevo un rato bebiendo agua a sorbos pequeños, mirando el vaso por dentro muy largamente. Ya ha caído la tarde, me he quedado a oscuras en la habitación y sólo ilumina la pantalla del ordenador. Si levanto el vaso la luz se refleja por dentro, su forma octogonal hace que haya laterales que parezcan un espejo. El agua tiene burbujas, también reflejan la luz. Si bebo, a través del fondo sólo se ve la oscuridad de la habitación, sin embargo las burbujas brillan y
parece que te asomes a un mundo,
a un cielo con estrellas.
parece que te asomes a un mundo,
a un cielo con estrellas.
jueves, 1 de noviembre de 2012
fireworks in your heart
No hay clave más directa a la felicidad que ser propenso a la alegría. De hecho, quizá la felicidad no sea otra cosa que eso.
Se presenta como destellos,
bengalas chispeantes,
fireworks in your heart,
explosions in the sky?
Los flashes que iluminan el camino durante un segundo y te dejan ver la cara del dios, te pierdes en la desgracia pero te reconoces en la dicha, en ese máximo. Momento álgido, posterior bajada, estás de nuevo a oscuras pero la luz ha dibujado en tus ojos el motivo de la vida.
Lo feliz de un acontecimiento es cómo encajas lo que te ocurre, y no lo que ocurre. Armonía entre las personas, los cuerpos, los objetos, las ideas, la vida.
Se presenta como destellos,
bengalas chispeantes,
fireworks in your heart,
explosions in the sky?
Los flashes que iluminan el camino durante un segundo y te dejan ver la cara del dios, te pierdes en la desgracia pero te reconoces en la dicha, en ese máximo. Momento álgido, posterior bajada, estás de nuevo a oscuras pero la luz ha dibujado en tus ojos el motivo de la vida.
Lo feliz de un acontecimiento es cómo encajas lo que te ocurre, y no lo que ocurre. Armonía entre las personas, los cuerpos, los objetos, las ideas, la vida.
miércoles, 31 de octubre de 2012
La noche eterna y las islas de luz
«En los idiomas europeos la palabra noche está formada por la letra N más el número ocho en la respectiva lengua. En esta fórmula N representa el símbolo matemático de un conjunto de números naturales que por definición no son finitos (1,2,3,4…); y el ocho recostado es el símbolo infinito desde la antigüedad. Es así como se conforman noite (n + oito), night (n + eight), nacht (n + acht), nuit (n + huit), etc.
La noche se vuelve así un elemento del lenguaje, un concepto que representa lo interminable, lo inabarcable, lo que se expande infinitamente. Más allá de lo que se puede decir, desde lo matemático hasta lo místico.
La noche se perfila como el vacío de imagen, como lo irrepresentable. Así es como todo lo que surge en el centro se vuelve teatral, pues es representación, puesta en escena, dibujada contra el fondo abismal de lo inabarcable».
Ojalá que alguien más que Death Cab for Cutie nos cante que nos seguirá en la oscuridad insondable.
Ojalá quien se asome al abismo solo para que le devolvamos la mirada.
Viajar al fin de la noche y que haya alguien esperando: esperándote. De pronto una isla de luz, un faro de gracia, en la nada —el abismo, ese todo— una gasolinera en el mejor puto momento en que la necesitas. De repente la chispa que te arranca a la vida, arder, sentir la punzada perdida. Perdida y encontrada. De repente resulta que la VIDA.
Ojalá todo eso sin entonar la balada del perro miserable que aulla solo en la noche, allá afuera, muy lejos, sin estrellas.
martes, 30 de octubre de 2012
El raro milagro
Si conoces a alguien y te involucras, y se involucran, disfrútalo si prende algo. Congeniar realmente es una cosa muy rara.
La mayor parte del tiempo nos apoyamos o nos reímos junto a otros, pero rara vez congeniamos.
Aunque preferiría equivocarme, equivocarme mucho, con esta idea.
domingo, 28 de octubre de 2012
sábado, 27 de octubre de 2012
Por amor al arte
En las relaciones, como en el arte, la forma ha de tener significado, no universal pero sí para nosotros.
Elegir a un capullo y que signifique algo como forma de arte.
Elegir a una diosa y que lo signifique todo, arte.
Ser un cerdo con alas, un ángel que la caga, y que te elijan, puro arte.
La inspiración es esencial, cuando surge no importa cual sea el objeto. Por suerte y virtud también es inevitable, no podemos escapar a esa llamada a la vida.
Elegir a un capullo y que signifique algo como forma de arte.
Elegir a una diosa y que lo signifique todo, arte.
Ser un cerdo con alas, un ángel que la caga, y que te elijan, puro arte.
La inspiración es esencial, cuando surge no importa cual sea el objeto. Por suerte y virtud también es inevitable, no podemos escapar a esa llamada a la vida.
martes, 23 de octubre de 2012
Análisis de los elementos de construcción I
Hace tiempo desplacé el eje de las prioridades e importancias de mi vida, progresivamente puedes ir añadiendo más peso en un extremo y no notar que es una actitud destructiva hasta que empieza a hundirse el barco. En mi caso, una explosión de admiración y apreciación estética dejó desnuda y a solas la esencia invisible que llevaba dentro. La apología de lo vital de una presentación agradable ensombreció la importancia del carácter interior; una configuración armoniosa lo justificaba y lo era todo. Ser un cordero fascinado que recién aprende a ganar dinero y a conseguir lo que quiere no es todo aspectos positivos, hay mucho que aprender.
La armonía nace dentro —me dije— pero sin armonía exterior no se consigue. Y es cierto, es la clave del equilibrio pero, ¡ah!, se me fue delos monos manos.
El cuerpo, la ropa y las bifurcaciones materiales eran los puntos de apoyo para buscar la excelencia. Olvidé graduamente que, aunque importantes, no eran mejores que la vida introspectiva que llevábamos dentro. Inconscientemente quise olvidarlo porque mis relaciones afectivas estaban vacías, me lo escondía engañándome con un exceso de relación con los bienes materiales.
Materialismo en estado más crudo: Dios no existe y el futuro tampoco, vivir el presente como lo estrictamente tan-gi-ble. Y el materialismo está perfecto pero, damas y camelleros, hay que cocinarlo.
Era una importancia en positivo, pero era mala: me hacía sentir mejor pero me estaba vaciando por dentro. Estuve demasiado pendiente de lo que, a fin de cuentas, son aderezos, son adornos, de lo que no es la energía sino el tipo de bombilla, no la luz sino las varillas de la lámpara. Cuando lo que en el fondo importa, para que tenga sentido una bombilla, es la luz. Por eso te importa una lámpara, la adquieres por lo que es —y algunas personas ni eso— pero sólo está ahí porque emana luz, por la estrategia funcional.
La armonía nace dentro —me dije— pero sin armonía exterior no se consigue. Y es cierto, es la clave del equilibrio pero, ¡ah!, se me fue de
El cuerpo, la ropa y las bifurcaciones materiales eran los puntos de apoyo para buscar la excelencia. Olvidé graduamente que, aunque importantes, no eran mejores que la vida introspectiva que llevábamos dentro. Inconscientemente quise olvidarlo porque mis relaciones afectivas estaban vacías, me lo escondía engañándome con un exceso de relación con los bienes materiales.
Materialismo en estado más crudo: Dios no existe y el futuro tampoco, vivir el presente como lo estrictamente tan-gi-ble. Y el materialismo está perfecto pero, damas y camelleros, hay que cocinarlo.
Era una importancia en positivo, pero era mala: me hacía sentir mejor pero me estaba vaciando por dentro. Estuve demasiado pendiente de lo que, a fin de cuentas, son aderezos, son adornos, de lo que no es la energía sino el tipo de bombilla, no la luz sino las varillas de la lámpara. Cuando lo que en el fondo importa, para que tenga sentido una bombilla, es la luz. Por eso te importa una lámpara, la adquieres por lo que es —y algunas personas ni eso— pero sólo está ahí porque emana luz, por la estrategia funcional.
Y no hay que olvidarse de que es más importante irradiar luz que ser bonita...
Hay que tener siempre presente la esencia invisible pero apreciable.
Evitar el veneno cotidiano, las actitudes que en ligeras dosis no hacen nada, pero por exceso intoxican.
Ya lo escribió Cortázar:
No hay sustancias más letales que esas que se cuelan por cualquier parte, que se respiran sin saberlo, en las palabras o en el amor o en la amistad.Las sustancias del día a día.
Estoy mejor, gracias.
miércoles, 17 de octubre de 2012
Los ciervos
Me confío a plasmar lo que brota genuinamente de mí y, de todos mis testimonios, son las únicas páginas que arrancaría.
Hay que aceptarlo, el animal que llevamos dentro no escribe bien. No elige coherencia, razón, enlaces y, probablemente, tampoco prosa: porque tampoco elige, se deja ser.
Ser fuerza natural, ser la criatura que se expresa sin el complejo de homo posmodernus. Ser ese animal que fluye también en palabras. Yo no.
La dimensión judeo-cristiana nos hiede en la piel, sudamos moral. La moral nos impide ser el animal libre, pero no el animal herido.
Hay que aceptarlo, el animal que llevamos dentro no escribe bien. No elige coherencia, razón, enlaces y, probablemente, tampoco prosa: porque tampoco elige, se deja ser.
Ser fuerza natural, ser la criatura que se expresa sin el complejo de homo posmodernus. Ser ese animal que fluye también en palabras. Yo no.
La dimensión judeo-cristiana nos hiede en la piel, sudamos moral. La moral nos impide ser el animal libre, pero no el animal herido.
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